El Día del Protocolo de Kioto se conmemora el 16 de febrero, una fecha que recuerda la entrada en vigor de uno de los acuerdos internacionales más importantes en la lucha contra el cambio climático.
Este día invita a reflexionar sobre los compromisos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el calentamiento del planeta.

El Protocolo de Kioto es un tratado internacional adoptado en 1997 en la ciudad de Kioto (Japón), en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Su objetivo principal fue establecer metas obligatorias de reducción de emisiones contaminantes para los países industrializados.
Fue el primer acuerdo climático que impuso compromisos legalmente vinculantes para disminuir gases como el dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄), óxido nitroso (N₂O) y gases industriales fluorados.
Aunque se adoptó en 1997, el Protocolo de Kioto entró en vigor el 16 de febrero de 2005, una vez que fue ratificado por el número mínimo de países requerido. Cada 16 de febrero se recuerda su implementación como un hito en la cooperación internacional frente al cambio climático.
¿Qué países participaron en el Protocolo de Kioto?
El Protocolo fue ratificado por más de 190 países. Sin embargo, no todos asumieron las mismas obligaciones.
- Los países industrializados tenían metas obligatorias.
- Las naciones en desarrollo no estaban obligadas a reducir emisiones, aunque podían participar en mecanismos de cooperación.
Uno de los puntos más debatidos fue la participación de grandes emisores y la equidad en la distribución de responsabilidades.
El Protocolo de Kioto sentó las bases de la diplomacia climática moderna. En 2015, el Acuerdo de París amplió el compromiso global, incluyendo a casi todos los países del mundo y estableciendo objetivos más ambiciosos para limitar el aumento de la temperatura global.
Marcó un antes y un después en la política ambiental internacional. Hoy, más que una fecha conmemorativa, es un recordatorio de que los acuerdos climáticos requieren voluntad, cumplimiento y acción constante.
Porque el cuidado del planeta no es solo una responsabilidad gubernamental, sino un compromiso compartido.